Revolución estética: La era del bricoman

Hacerse un lifting ya no es un privilegio de ricos. La cirugía estética se ha colado en el vecindario; es FIABLE, RÁPIDA Y ASEQUIBLE. Tu vida puede cambiar con una operación de 3.000 euros.

En cierta ocasión se presentó en la consulta de un famoso cirujano un matrimonio japonés. El varón tenía una cara que no desmerecía la de un gorila, en palabras del propio médico. Quería operarse, pero no quería una cara cualquiera. Su esposa sacó del bolso una foto de Brad Pitt y le rogó al médico que dejara así a su marido. El caso es, según los cirujanos, más frecuente de lo que parece –sobre todo, en Estados Unidos– y obviamente, imposible de llevar a la práctica.

Los europeos que recurren a la cirugía estética no aspiran a ser Brad Pitt. “La mayoría de los que se operan la nariz, por ejemplo, quieren seguir teniendo la suya, pero mejorada”, apunta Ramón Vila-Rovira, cirujano de la Clínica Teknon de Barcelona.

Trescientos cincuenta mil españoles, casi el uno por ciento de la población, se pone en manos de un cirujano estético al año. España es el primer país de Europa y el tercero del mundo, solo superado por Estados Unidos y Brasil, en este tipo de intervenciones, que mueven cerca de 600 millones de euros al año. Y el crecimiento del negocio es envidiable: un 15% anual.

Financiación a la medida

Las operaciones de cirugía estética se han popularizado, y empiezan a contar incluso en la previsión de gastos de una familia normal. A partir de enero de 2007, operarse la nariz o alargarse el pene entrará en la lista de los 500 productos y servicios con los que se calcula el IPC, junto con el salmón ahumado y la cerveza de importación.

Según Ernest García, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia, el auge de la estética se debe a cuatro factores. El primero tiene que ver con la ley de la oferta y la demanda: hay miles de personas que quieren verse más jóvenes o más guapos, y una amplísima oferta para cubrirla. También existe una tecnología para satisfacer esa necesidad (las operaciones ya se hacen en cirugía ambulatoria y en muchos casos en apenas una hora). En tercer lugar, los españoles disponemos de riqueza para pagarla. “Para operarse, hoy no se necesita más solvencia económica que la que se tiene para ir dos semanas de vacaciones”, apunta Alredo Castro Sierra, de la Clínica Ruber de Madrid. Y si no, siempre puede recurrirse a planes de financiación, como hace el 45% de los clientes de Corporación Dermoestética.

En el bum de la estética hay una última razón: la confianza social en la cirugía como algo infalible (los médicos españoles se encuentran entre los mejores del mundo).

¿Qué se espera?

Operarse es sencillo, rápido, fiable y asequible. Pero ¿se cumplen las expectativas? ¿Qué esperan las personas que deciden pasar por el quirófano? Buscan mejorar en sus vidas, por este orden, aspectos emocionales, psicológicos y sociales. El doctor Castro Sierra recuerda el caso de un niño de 14 años con orejas de soplillo que se encerró en su casa porque una chica le espetó: “Yo no bailo con ese orejones”. Si no hubiera sido por el bisturí, el estigma podría haberle quedado de por vida. Por las emociones que conllevan, Alfredo Castro Sierra se refiere a estas operaciones como “cirugía a corazón abierto”.

En España no hay estudios al respecto, pero una encuesta de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos dice que el 75% de los encuestados lo que buscaba con la operación es “sentirse más guapo, más activo o más sano”, y el 70% “ser más feliz, o tener más autoconfianza y seguridad”. Hay que puntualizar que eso lo pensaban, sobre todo, las mujeres, porque cuando se les preguntaba a los hombres, las motivaciones no tenían nada que ver. Ellos esperaban, sobre todo, que pasar por el quirófano les reportara un beneficio social; operarse es para el 70% de los encuestados casi una inversión profesional. “Sobre todo, les preocupa quitarse los signos del cansancio, aparecer más joven y más dinámico”, señala Iván Mañero, de la Clínica Mediterránea de Barcelona. Las superventas del quirófano masculino corroboran ese deseo. Las más solicitadas tienen que ver con el anhelo de borrar los signos del tiempo: injerto de pelo, párpados, liposucción y lifting.

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