¿Por qué dormimos?

De hecho, otra curiosidad con respecto al cansancio es su relación con el sueño; todos tenemos la experiencia de que, en épocas de crisis, dormimos más. “En estos casos, parece cobrar importancia la fase de sueño REM, que sería una ayuda para restablecer nuestro equilibrio físico y psicológico”, apunta Ana Muñoz, del Centro de Psicología y Terapia Virtual.

Todavía no se conoce a ciencia cierta por qué dormimos; lo que sí sabemos es que las personas no podemos funcionar si pasamos mucho tiempo privados de sueño. Hasta el punto de que la falta de sueño perjudica tanto como el alcohol.

Un estudio publicado en la revista Occupational and Environmental Medicine señala que: “Después de 17 horas sin dormir, las respuestas a algunas pruebas de concentración y habilidad fueron equivalentes o peores que las observadas con una concentración de 0,05 gramos de alcohol en sangre”.

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Entonces, ¿qué conseguimos durmiendo?

“Al principio, se pensó que era una forma de recuperar el cuerpo después de la actividad cotidiana; sin embargo, esto parece demasiado simple”, dice Ana Muñoz. Lo cierto es que no hay una explicación clara. Se ha especulado con la posibilidad de que sirva para evitar quedar exhaustos, ya que, mientras estamos acostados, no podemos hacer cosas que nos cansarían, o incluso, simplemente, que continuamos durmiendo siguiendo unos patrones que nos permitieron sobrevivir en épocas antiguas –como refugiarnos de los depredadores en cuevas– y que hoy no son necesarios.

24 horas de energía

Después de comer, el cuerpo es, desde el punto de vista químico, completamente distinto de como es por la noche. Esto explica las variaciones del rendimiento cotidiano.
Los cambios tienen que ver con los ritmos circadianos y las secreciones hormonales, que los acompañan y estimulan el organismo o frenan su brío.

12:00 A las 11 de la mañana alcanzamos el tope de rendimiento, pero a mediodía notamos un desfallecimiento, porque cae el nivel de azúcar en la sangre. Si no hemos desayunado bien, podemos sentir vértigos, como si nos bajara la tensión.

18:00 El segundo momento de máximo rendimiento se produce a las cinco de la tarde (el corazón y el páncreas están a tope). A partir de este, momento comienza la cuesta abajo: aparece la fatiga visual y muscular, y baja el rendimiento.

15:00 El sueño que nos entra tras la comida no es casualidad. Se debe a la bajada de catecolaminas, unas sustancias químicas del sistema nervioso que perturban la vigilia. Además, la sangre está asistiendo a la digestión y deja desatendido el cerebro.

21:00 La temperatura comienza a descender. El organismo se prepara de forma paulatina para irse a dormir: descienden la presión sanguínea y el número de pulsaciones, porque baja el nivel de noradrenalina, la hormona que las regula.

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