Entrenamiento físico. ¡Ah! ¿pero funciona?

Pero hay quien, lejos de perder grasa, tiene como objetivo que cada cosa se coloque en su sitio. Endurecer el abdomen, las nalgas, que el tríceps deje de colgar inmisericorde… En ese caso, es preferible practicar otro tipo de ejercicio ante el cual nuestro organismo se comporte de forma distinta.

Esta vez nos situamos en el famoso press de banca (el top 10 de los gimnasios). Muy poco después de ponernos a levantar pesas, el ATP de reserva se ha esfumado y se pone en marcha el metabolismo anaeróbico (no usa oxígeno), que convierte los azúcares –principalmente obtenidos de los hidratos de carbono– en ATP.

Aquí, la grasa casi ni la tocan. Lo interesante es que este proceso, el sube y baja con las mancuernas, es el más apropiado para que los músculos se endurezcan y aumenten de volumen. Lo demostraron unas ratas que dieron su vida por la ciencia.

La rata atleta

En una de sus primeras investigaciones, V. Reggie Edgerton, experto en funcionamiento muscular de la Universidad de California en Los Angeles (EEUU), tomó porciones del mismo músculo de una rata antes y después de someterla a un entrenamiento físico y comprobó que, tras el ejercicio, el número de fibras había aumentado; es decir, el músculo había crecido. Poco más se ha podido investigar desde entonces (¡a ver quién se presta voluntario!), pero sí se saben otras cosas.

El músculo está formado por proteínas. Pues bien, cuando entrenamos, las proteínas quedan dañadas (microtrauma ligero) y deben recuperarse. Pero nunca se recuperan hasta su estado original; de hecho se producen más (lo que le pasaba a las ratas). Y como su número es más abundante, el músculo crece.

Este proceso es mucho más rápido e intenso en un entrenamiento con pesas que en cualquier otro deporte. Si pudiéramos observar nuestros músculos a través del microscopio después de entrenar, veríamos pequeños desgarros en las fibras, destrucciones que, cuando dejamos que se arreglen, harán un músculo más grande y potente.

Parte del dolor después de entrenar (las agujetas) se debe a esos microtraumatismos. Pero, una vez más, hay que ser constante: varía entre tres y seis meses el tiempo que pasa hasta que se aprecian los cambios.
Hay dos asuntos más, tan importantes como hacer ejercicio, si queremos que la cuota del gimnasio sirva de algo: comer y dormir bien.

Como los músculos están hechos de proteínas, si no comemos proteínas no habrá manera de hacer que crezcan (recomendamos el churrasco). Sería como pretender construir una casa sin ladrillos. Pero cuidado, porque si lo que hacemos es comer mucha proteína y no aparecer por el gimnasio, acaba convirtiéndose en grasa y la hemos liado. Por último, cuando el músculo crece es en los períodos de descanso.

No consiste en hacer pesas mañana tarde y noche. Si entrenamos el mismo grupo muscular dos días seguidos o no descansamos lo suficiente, podemos dañar los músculos por encima de su posibilidad de recuperación. ¡Ánimo!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies